En una nueva entrega de ‘Longobardi’, Marcelo Longobardi analizó los detalles de las proyecciones inflacionarias para el mes de abril, basándose en el último informe de la consultora C&T. El estudio, liderado por los economistas María Castiglioni y Camilo Tiscornia, adelantó que el relevamiento de precios minoristas para el Gran Buenos Aires (GBA) registró un incremento mensual del 2,4%. Esta cifra representa una disminución considerable frente al 3,4% que el Indec había reportado para marzo, marcando una tendencia de desaceleración en el corto plazo.
Este indicador de abril se posiciona como un hito estadístico, ya que sería la primera reducción de la tasa mensual respecto al mes precedente desde mayo del año pasado, cuando la variación fue del 1,5%. Con este resultado, la inflación interanual experimentaría un leve descenso, pasando del 32,6% al 32,1%. Longobardi subrayó que esta “baja significativa” interrumpe una inercia alcista que preocupaba a los analistas en los últimos periodos.
Según el adelanto de la consultora, uno de los factores fundamentales para este alivio fue el fin del pico estacional en el rubro Educación, que suele impactar fuertemente en marzo. Mientras que en el tercer mes del año el Indec registró una suba del 12% en dicho sector, para abril la estimación de C&T se ubicó cerca del 5%. Esta normalización del gasto escolar permitió quitarle presión al índice general y estabilizar la canasta de servicios educativos.
Otro componente clave para la desaceleración fue el rubro de Alimentos y bebidas, el sector con mayor peso dentro del indicador. Tras dos meses con subas superiores al 3%, el relevamiento mostró un alza cercana al 1% en abril, traccionada principalmente por la carne, que aumentó apenas un 2%, su ritmo más bajo desde septiembre pasado. A este fenómeno se le sumaron bajas estacionales en frutas y verduras, lo que consolidó una contención en el precio de la comida.
Finalmente, el informe destacó que los servicios públicos colaboraron con menores subas en gas y electricidad, lo que logró contener el rubro de vivienda. Por el contrario, el transporte mantuvo una presión alcista en torno al 4% debido al incremento en los combustibles y el precio internacional del petróleo. No obstante, los especialistas aclararon que gran parte de esta suba respondió al arrastre estadístico dejado por marzo, ya que desde la segunda semana de abril los precios comenzaron a mostrar signos de estabilización.