En la última entrega de ‘Longobardi’, el periodista Marcelo Longobardi analizó en detalle la polémica frase que lanzó el presidente Javier Milei como respuesta a las constantes críticas que recibe su gestión. Durante un evento financiero organizado por el Banco de Valores en el Museo Malba de Buenos Aires, el mandatario nacional volvió a defender el rumbo de su modelo económico ante un auditorio colmado de empresarios.
Para explicar su visión de la actualidad, el jefe de Estado apeló a una particular figura retórica que denominó “el ejercicio del marciano”, con la cual buscó contrastar la percepción pública con los indicadores de su administración.
De acuerdo con la explicación del libertario, si un alienígena llegara a la Argentina y analizara el escenario actual basándose de manera exclusiva en los “datos duros” y en los hechos concretos, dictaminaría que la reconstrucción del país es maravillosa. En esa misma línea discursiva, Milei enfatizó que si ese hipotético visitante del espacio exterior se dedicara a leer el Boletín Oficial, llegaría a la conclusión matemática de que la Nación se encuentra en el camino correcto para transformarse en una de las principales potencias mundiales en un plazo estimado de 30 años.
Sin embargo, el Presidente marcó un quiebre inmediato en su relato al contraponer esa visión técnica con la agenda que construye la prensa local. El mandatario aseguró que existe una divergencia total entre la realidad estadística y las crónicas periodísticas cotidianas. “Si ese marciano se pone a mirar la televisión y a leer los diarios, seguramente va a creer que estamos a punto de entrar en el peor de los infiernos”, disparó ante los asistentes, renovando sus habituales cuestionamientos hacia el rol de los comunicadores y acusando a los medios de ocultar las mejoras debido a intereses corporativos.
Para cerrar su alocución en el Malba, el jefe de Estado ensayó una explicación política sobre lo que considera una falta de objetividad generalizada en los canales de noticias y las redacciones. “Se ve que les agarró una abstinencia de pauta”, sentenció con dureza Milei, vinculando de forma directa el tono negativo de la cobertura mediática con la decisión irreversible de su Gobierno de eliminar por completo la publicidad oficial. Con esta fuerte acusación, el Ejecutivo buscó deslegitimar los cuestionamientos a su plan de ajuste, atribuyéndolos a un mero resentimiento financiero por parte de las empresas de comunicación.