Marcelo Longobardi criticó las restricciones a la prensa en la Casa Rosada tras su reapertura
Tras diez días de cierre, el gobierno de Javier Milei habilitó el reingreso de periodistas acreditados, pero con nuevas y estrictas limitaciones que reavivaron el debate sobre la libertad de prensa y el acceso a la información pública.
En una nueva emisión de su programa, Marcelo Longobardi analizó en profundidad la decisión oficial de reabrir el acceso a la Casa Rosada para la prensa acreditada, luego de diez días de cierre total. Si bien la medida implica un retorno formal a la actividad, el esquema dispuesto por el Gobierno introduce severas restricciones que, según diversos sectores periodísticos, dificultan el ejercicio cotidiano de la labor informativa.
El nuevo protocolo establece que los periodistas deberán ingresar exclusivamente por Balcarce 78, con acreditación y DNI, bajo controles de seguridad reforzados que incluyen escáneres y detectores manuales de metales. Además, se eliminó el sistema previo de identificación por huella dactilar y se dispuso una vigilancia más estricta en los pasillos internos, con presencia permanente de efectivos de Casa Militar durante los traslados hacia la sala de prensa.
Entre las limitaciones más significativas figura la prohibición total de acceso a espacios históricamente habilitados, como el Patio de Palmeras, el balcón del primer piso y sectores clave como el Salón de los Bustos. Incluso, se restringió la circulación hacia áreas donde funcionan despachos estratégicos del Gobierno, como las oficinas vinculadas a la Secretaría General. La movilidad quedó prácticamente reducida a la sala de prensa, los pasillos inmediatos y sectores mínimos como cafetería y sanitarios.
Desde el Ejecutivo, el vocero Manuel Adorni defendió las medidas al sostener que responden a razones de seguridad nacional y que podrían revisarse si no se registran nuevos incidentes. La decisión política se vincula con la difusión de imágenes captadas en los pasillos internos del edificio, lo que derivó en una denuncia judicial que quedó a cargo del juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita.
En ese contexto, Longobardi expresó una postura crítica y personal y cuestionó la viabilidad del trabajo periodístico bajo estas condiciones y aseguró que, en escenarios similares como el de Estados Unidos, los periodistas optan por no asistir. Aunque aclaró que no busca marcar una línea de acción para sus colegas, su reflexión puso en evidencia el creciente malestar en el sector frente a un esquema que, según denuncian, restringe el acceso y condiciona la cobertura dentro de la sede del Poder Ejecutivo.