En una nueva entrega de ‘Periodismo puro’, Jorge Fontevecchia mantuvo una extensa charla con el politólogo Benigno Alarcón Deza, quien desglosó las causas del colapso institucional en Venezuela. El diálogo surgió en un marco de máxima tensión regional, tras la ineficacia de los recientes comicios de 2024 y la escalada de conflictos que derivaron en la intervención de fuerzas extranjeras.
El especialista explicó que la degradación no fue accidental, sino un proceso donde alguien con vocación autocrática llega al poder por una elección para luego “colonizar todas las instituciones del Estado y poco a poco ir construyendo un sistema que le sirva para sostenerse en el tiempo”.
Alarcón Deza profundizó en la pérdida de legitimidad de los partidos tradicionales, señalando que el boom petrolero generó una sociedad urbana con asimetrías que el Estado no supo gestionar. Esta frustración social fue el caldo de cultivo para el ascenso de Hugo Chávez. El politólogo recordó que, tras ganar en 1998, el líder bolivariano utilizó la Asamblea Nacional Constituyente para cambiar las reglas de juego, lo que en el fondo “no terminó siendo otra cosa que tomando el control básicamente de todas las instituciones del Estado y eliminando todos los balances y contrapesos”. Este quiebre se acentuó con el tiempo, transformando la renta petrolera en una herramienta de dominación política.
Respecto a la etapa de Nicolás Maduro, el entrevistado sostuvo que el proceso venía roto desde antes de la crisis actual y mencionó que ya en la elección de 2013, el resultado fue “tremendamente cuestionado” y que, tras la derrota oficialista en las parlamentarias de 2015, el régimen operó para despojar a la oposición de su mayoría calificada. El intelectual enfatizó que el gobierno prefirió anular las funciones de la Asamblea Nacional antes que aceptar la alternancia, consolidando un esquema donde el oficialismo no corre riesgos electorales reales, como ocurrió con la inhabilitación de figuras clave en los últimos años.
Finalmente, el análisis se centró en el impacto de los comicios de 2024 como el punto de no retorno, en donde no se permitió la participación de un candidato opositor apoyado por María Corina Machado, y el régimen se negó a reconocer una derrota que, según el experto, doblaba en votación al gobierno. “Esta fue la gota que derramó el vaso”, sentenció el politólogo, definiendo este momento como la pérdida de la última fuente de legitimidad del sistema.