Murió el Roña Castro y su hija Quimey conmovió con un desgarrador testimonio sobre los últimos años del exboxeador
Tras la muerte del excampeón mundial a los 59 años, su hija habló con Sergio Lapegüe en ‘Lape Social Club’ y recordó el amor incondicional de su padre, sus dificultades económicas y una frase familiar que nació de una infancia marcada por el hambre.
La muerte de Jorge Fernando ‘Roña’ Castro, ocurrida este miércoles 14 de octubre a los 59 años, provocó una profunda tristeza en su familia. En una nueva emisión de ‘Lape Social Club’, Sergio Lapegüe conversó con Quimey Castro, hija del reconocido exboxeador argentino, quien compartió un emotivo testimonio sobre el vínculo que los unía y los valores que su padre les transmitió. Castro falleció tras sufrir una severa descompensación mientras se encontraba en la sala de máquinas del Bingo de Morón, donde se desvaneció y perdió la vida pese a los intentos por asistirlo. En medio del dolor, su hija eligió recordarlo por su generosidad, su esfuerzo y la manera en que acompañó a sus seres queridos.
Durante la entrevista, Quimey destacó que el mayor legado de su padre no estuvo relacionado con sus logros deportivos, sino con el cariño que brindaba a su familia. La joven recordó que el ex deportista siempre buscaba transmitirle tranquilidad y que, ante cualquier dificultad, aparecía para ayudarla. “Mientras yo esté no te va a faltar nada, hija”, era una de las frases que, según contó, escuchaba constantemente.
Conmovida, aseguró sentirse orgullosa del hombre que fue su padre y expresó que volvería a elegirlo en cualquier vida. También manifestó su deseo de que, con el tiempo, la familia pueda retomar sus actividades, tal como él hubiera querido, ya que solía enfrentar los momentos difíciles con una expresión que repetía con frecuencia: “Ya va a pasar”.

Uno de los aspectos más dolorosos del relato estuvo vinculado con las dificultades económicas que atravesó el Roña durante los últimos años de su vida. Pese a haber sido uno de los boxeadores más reconocidos de la Argentina y alcanzar el título mundial, el exdeportista llegó al final de su trayectoria con pocos recursos. Sin embargo, esa situación no le impidió continuar ayudando a otras personas. Quimey recordó que su padre se las ingeniaba para sostener un comedor y colaborar con quienes más lo necesitaban, una actitud solidaria que, según su testimonio, formaba parte de su manera de entender la vida.
La frase que nació del hambre y se convirtió en un legado familiar
En uno de los momentos más emotivos de la conversación, la joven recordó una expresión que su familia heredó de la dura infancia de Castro en Catamarca. El exboxeador había contado que, durante años de grandes privaciones, en su casa solamente había pan y uvas para comer. Aquella experiencia quedó grabada en su memoria y dio origen a una frase que siguió presente en su hogar muchos años después. Según explicó su hija, incluso cuando sus padres ya estaban separados, la familia continuaba utilizando esa referencia al momento de decidir qué iban a comer. Lejos de conservar únicamente el recuerdo de la escasez, transformaron aquella historia de hambre en una enseñanza familiar, resignificando una de las experiencias más difíciles que había atravesado el deportista.
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