Martita Fort contó que abandonó su casa por sucesos paranormales vinculados a Ricardo Fort
En ‘Biri Biri’, Fiorella Camji y Susana Giannone analizaron las impactantes declaraciones de la joven sobre la presencia de su padre. La mediática aseguró que vivió cortes de luz inexplicables y testimonios de empleados que aseguran haber visto al ‘Comandante’ en carne y hueso.
En una nueva entrega de ‘Biri Biri’, Fiorella Camji y Susana Giannone se sumergieron en una de las noticias más inquietantes de la semana a partir del relato místico de Martita Fort sobre los fenómenos paranormales en su antiguo hogar. A más de una década del fallecimiento de Ricardo Fort, ocurrido en noviembre de 2013, su figura sigue gravitando con una fuerza inusitada en el espectáculo argentino. Sin embargo, en esta oportunidad, la memoria del ‘Comandante’ no regresó por su icónico estilo de vida o sus frases célebres, sino a través de una serie de experiencias inexplicables que llevaron a su hija a tomar la decisión drástica de abandonar la vivienda familiar.
Durante una reciente entrevista por streaming con el Pollo Alvarez, la joven modelo rompió el silencio y detalló el clima de terror que se vivía en la propiedad, vinculando directamente los sucesos con la energía de su padre. Según explicó Martita, los episodios no eran hechos aislados, sino manifestaciones constantes que se intensificaban ante la mención del empresario chocolatero. “Era como una energía que se destrabó una vez que murió mi viejo; pasaban distintas cosas que tenían que ver con él”, confesó con total franqueza.
Lejos de tratarse de meras sensaciones subjetivas, el relato incluyó testimonios de terceros que aseguraron haber tenido contacto visual con la figura del mediático tras su partida. Martita detalló que el encargado del edificio afirmó haberlo visto “en carne y hueso” junto a su auto estacionado, mientras que otros empleados reportaron apariciones en el palier, justo al lado del ascensor.
Estas declaraciones, sumadas a cortes de luz que ocurrían sistemáticamente cada vez que se hablaba de Ricardo, terminaron por configurar una atmósfera asfixiante para los habitantes de la lujosa residencia.
Aunque la hija del empresario aclaró que ella nunca llegó a ver la figura de su padre de manera directa, sí confirmó la percepción de señales auditivas que resultaban inconfundibles. “Yo nunca lo vi, pero sí escuchaba pasos”, admitió la joven, señalando que, si bien en un principio el entorno intentaba naturalizar los ruidos como una forma de cercanía con el difunto, la acumulación de tensión se volvió insoportable. Esta convivencia con lo invisible generó un desgaste emocional que obligó a los herederos a replantearse su permanencia en el lugar que alguna vez fue el búnker de la familia Fort.