El programa de Tomás Dente se llenó de emoción ayer al recibir a Pablo, un exjugador de vóley que, a los 16 años, era visto como una de las grandes promesas del deporte local tras concentrar con la Selección Nacional Infantil. Sin embargo, su carrera en ascenso se detuvo abruptamente cuando una enfermedad grave lo obligó a someterse a diálisis y lo alejó de las canchas en el mejor momento de su rendimiento.
Hoy, con 19 años y tras superar años de tratamiento, Pablo compartió cómo este revés transformó su vida profesional, forzándolo a dejar el sueño de competir al máximo nivel y a buscar un nuevo camino fuera del deporte que definió su adolescencia.
La vida de Pablo dio un vuelco en 2014, cuando una consulta en el Hospital de Clínicas desencadenó un diagnóstico que lo llevó por un largo recorrido de internaciones y terapias. “A mi me tocó un cáncer que si bien es agresivo tiene altas tasas de supervivencia, pero si era un cáncer que ataca rápido, a mi me dio un cáncer testicular que se fue a los riñones”, expresó el invitado.
En la entrevista, el deportista reflexionó sobre cómo la enfermedad no solo afectó su cuerpo, sino que redirigió por completo su futuro profesional, “Yo despues segui entrenando pero no compitiendo porque el cuerpo no me da para competir al nivel que competía y ahí es donde me metí de lleno en la docencia”
Seguido de ello Pablo enfatizó en cómo combina su vida como entrenador de voley y el tratamiento que uan realiza para mantenerse saludable en donde destacó: “Para mi es loco vivir sin deporte (…) salgo a las 5 a las 6 me tengo que dializar, es cansador, tenés dolores de cabeza, fatiga, lo normal de dializar. Voy conociendo mi cuerpo y más o menos vamos viendo y arreglando. Como sano, no tengo restricciones pero si tengo cuidados por la diálisis. Trato de comer orgánico y sano”.