En la última entrega de ‘Intelexis’, el Dr. Guillermo Capuya mantuvo una enriquecedora conversación con el Dr. Exequiel Verdier, neurocirujano especialista en neurocirugía pediátrica y cirugía de la epilepsia, para abordar la complejidad de las patologías cerebrales en la infancia. El experto explicó que el espectro de la neurocirugía infantil es sumamente amplio, pero advirtió que, lamentablemente, las convulsiones se presentan como uno de los principales síntomas de consulta inicial en los hospitales. A partir de este signo de alerta, los profesionales inician una serie de estudios diagnósticos para determinar si las crisis están asociadas a una alteración estructural en el cerebro del paciente.
El especialista llevó tranquilidad a las familias al revelar que, en una gran mayoría de los casos donde se detecta una masa estructural en los más chicos, se trata de tumores de bajo grado. En la jerga médica, esta clasificación significa que son lesiones benignas que no entran en la categoría de cáncer; sin embargo, Verdier aclaró que todos ellos mantienen una indicación quirúrgica estricta. La necesidad de la operación radica en la obligación de resecar el tejido para su posterior análisis patológico, con la ventaja de que una intervención exitosa no solo puede curar la patología de base, sino también resolver de forma secundaria la epilepsia asociada.
Esta situación médica presenta un desafío diferente cuando se trata de pacientes con epilepsia crónica que no registran lesiones visibles o estructurales en una resonancia magnética convencional. En estos casos, el tratamiento inicial queda a cargo de los neurólogos clínicos a través de terapias farmacológicas. No obstante, el neurocirujano señaló que un porcentaje de niños se vuelve resistente a los medicamentos con el paso del tiempo, obligando a los médicos a combinar dos o más fármacos distintos sin lograr un control efectivo sobre las reiteradas crisis convulsivas que afectan su calidad de vida.
Ante este panorama de resistencia farmacológica, se vuelve indispensable activar de inmediato una batería de estudios a cargo de un equipo multidisciplinario. Verdier enfatizó que el abordaje ya no depende únicamente del neurólogo y el neurocirujano, sino que involucra a psicólogos, neuropsicólogos y epileptólogos. Este comité de expertos trabaja en conjunto con el objetivo de localizar la denominada “zona epileptógena” para determinar si es viable una cirugía resectiva directa o si se debe optar por alternativas terapéuticas.
El bloque de ‘Intelexis’ concluyó con el detalle de las innovadoras herramientas paliativas que ofrece la medicina moderna cuando no es posible intervenir directamente el tejido cerebral. El Dr. Verdier describió la utilización de dispositivos de estimulación vagal, los cuales constan de pequeños electrodos que se implantan en un nervio del cuello y se conectan, debajo de la piel, a un generador similar a un marcapasos.