‘Propofest’: adicción, robo de fármacos anestésicos y falta de regulación
La muerte del anestesiólogo, abrió un interrogante de qué sucede con las ampollas de propofol y fentanilo en los centros de salud y cómo los profesionales, que tienen acceso para el uso en intervenciones, culminan realizando un uso "recreativo" en fiestas informales y venta ilegal. Los medicamentos registrados en el hogar del fallecido provenían del Hospital Italiano, se llevó a cabo un sumario interno y dos trabajadores renunciaron.
Las muertes de pacientes por fentanilo contaminado en 2025 y el reciente deceso de Alejandro Salazar, anestesiólogo del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, por sobredosis de propofol plantearon la conjetura de un supuesto desvío y un mercado de fármacos anestésicos que está siendo investigado y que pusieron el énfasis en el control de la ANMAT y los laboratorios que distribuyen intrahospitalariamente.

Ezequiel Polistina tomó la palabra y explicó acerca de los efectos que tiene este tipo de fármacos: “Todo este tipo dopaminérgico te activa todo tu mecanismo de recompensa y te da bienestar, así actúan este tipo de drogas. El mensaje a nivel Ministerio de Salud que tenemos que dar es tener una mirada más profunda y analizar por qué los profesionales que están sometidos a determinado estrés llegan a esto, hay que contenerlos y cuidarlos. Es una adicción a ese bienestar que tienen previo al momento de dormirse“.
En este sentido, el médico complementó: “Hay que ver esta enfermedad silenciosa de las adicciones y todos los factores que llevan a eso. Lamentablemente, una de las razones son presiones laborales“.
Marcelo Peretta precisó que “en una farmacia una ampolla de fentanilo puede costar $8.000 y en el mercado negro te pueden llegar a pedir $50.000 por una ampolla“. “Hay gente que es adicta, conoce a alguien que trabaja en la salud y están dispuestas a pagar lo que sea para conseguir. Por eso se genera más y más robo. El envase vacío debe volver a las farmacias“, concluyó al aire de NET TV.