En una nueva entrega de ‘Modo Fontevecchia’, el periodista Juan Cruz Soquiera presentó un informe detallado sobre la reciente modificación del régimen de carrera para militares mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU). La medida establece que los oficiales que asuman cargos en el Ministerio de Defensa mantendrán el cómputo de servicios activos, un factor determinante para sus posibilidades de ascenso y el cálculo de su futura jubilación. Hasta este cambio, el personal que pasaba a la función pública civil quedaba en situación de ‘disponibilidad’ o ‘pasiva’, lo que congelaba su progreso profesional y sus beneficios de retiro.
El Poder Ejecutivo argumentó que la normativa anterior resultaba ‘incongruente’, dado que estas designaciones suelen ser decisiones estratégicas del propio Gobierno y no pedidos particulares del militar.
Con la reforma de los artículos 38 y 39 de la Ley N° 19.101, se garantiza que el personal continúe sumando años de servicio, con la única excepción de quienes ya alcanzaron el grado máximo (Teniente General, Almirante o Brigadier General). En estos casos, al no existir posibilidad de mayor ascenso, el tiempo adicional no modifica sus haberes ni su estatus de retiro.
Juan Cruz, por su parte, explicó que esta ley rompe con una tradición administrativa que regía desde el retorno de la democracia en 1983. “Anteriormente, si un militar de carrera pasaba al Poder Ejecutivo, debía renunciar o pasar a disponibilidad para ejercer el poder civil”, señaló el periodista. Este debate cobró relevancia con la designación de Carlos Presti, quien se mantiene como Teniente General de las Fuerzas Armadas sin haber pasado a pasiva. Según el informe, el Estado busca priorizar perfiles académicos y técnicos en cargos estratégicos para una gestión más eficiente de la cartera de Defensa.
El análisis también abordó el trasfondo histórico de esta restricción, la cual nació como un resguardo institucional tras la sucesión de golpes de Estado que sufrió Argentina hasta 1976. En aquellos periodos, los uniformados ocupaban cargos civiles manteniendo simultáneamente el poder de mando militar, una dualidad que la democracia buscó erradicar. Sin embargo, Soquiera planteó la pregunta clave: ¿por qué el Gobierno sostiene que hoy esta medida no genera un riesgo de interrupción del orden constitucional o de una toma del poder por parte de las fuerzas? “Antes el militar estaba más sumido en tener el control de la sociedad, hoy son perfiles técnicos y profesionales”, concluyó el periodista.