En la última entrega de ‘Periodismo puro’ Jorge Fontevecchia conversó con el escritor e historiador Ben Tarnoff quien lanzó duras críticas contra la figura de Elon Musk. El analista tecnológico señaló al dueño de X como el máximo exponente de una era donde la infraestructura digital ya no sirve para democratizar el acceso a la información sino para concentrar poder a una escala sin precedentes.
Según Tarnoff, Musk utiliza esa arquitectura heredada de los inicios de la red para consolidar un dominio personal y corporativo que rompe definitivamente con la promesa de horizontalidad que alguna vez tuvo internet.
Para el autor la presencia dominante de figuras como Musk es el resultado de un proceso de captura privada que desvirtuó el potencial democrático de la tecnología. Tarnoff explicó que aunque muchos impulsores de los años 90 veían en la red algo inherentemente liberador la realidad de 2026 demuestra que esa mirada fue en gran medida ilusoria. El analista sostuvo que la capacidad del magnate para influir en el discurso global a través de sus plataformas es la prueba de que el acceso universal ha sido reemplazado por un sistema de intermediarios poderosos que dictan las reglas de la comunicación actual.
El historiador también vinculó el ascenso de este tipo de liderazgos tecnológicos con el origen militar de la propia red de redes y recordó que internet fue originalmente un proyecto del Pentágono para mejorar la eficacia en el campo de batalla lo que explica por qué su arquitectura siempre tuvo una base de control jerárquico latente. En este sentido la figura de Elon no aparece como una anomalía sino como la evolución lógica de una tecnología que fue diseñada para distribuir recursos de información estratégicos y que ahora ha sido capturada por intereses privados con ambiciones políticas claras.
Durante la entrevista el invitado analizó cómo la pandemia aceleró este proceso de dependencia hacia las plataformas controladas por magnates tecnológicos y planteó que la digitalización forzada de la vida cotidiana obligó a la sociedad a migrar hacia entornos privados lo que le otorgó a empresarios como Musk una soberanía absoluta sobre los vínculos sociales y el trabajo. Este escenario permitió que la infraestructura que nació con una promesa de libertad terminara transformándose en la herramienta más eficiente para que unos pocos individuos manejen los hilos de la realidad digital contemporánea.