En la emisión del jueves de ‘Tarde de brujas’, la psicóloga Analía Peris presentó una columna que puso el foco en las secuelas psicológicas de la pandemia de COVID-19, particularmente en la soledad que marcó a las nuevas generaciones. Según estudios citados por Peris, como los de UNICEF y la OMS, el confinamiento de 2020 y las restricciones sociales generaron un aumento del 25% en casos de ansiedad y depresión a nivel global, con los jóvenes de 15 a 24 años como uno de los grupos más afectados debido a la interrupción de sus rutinas, el cierre de escuelas y la virtualización de las relaciones sociales.
En Argentina, el aislamiento obligatorio iniciado el 20 de marzo de 2020 dejó huellas profundas, con un 42% de los jóvenes reportando sentimientos de soledad, según una encuesta de la Universidad de Buenos Aires.
En ese sentido la experta en salud mental enfatizó que la pandemia reconfiguró las dinámicas sociales, promoviendo una dependencia de las pantallas que, si bien permitió mantener el contacto, redujo la calidad de las interacciones humanas, incrementando el aislamiento emocional. “Una cosa es estar solo, y otra es sentirse solo. En la pandemia ha crecido un 31% hasta ahora. La soledad es un sentimiento angustiante, donde crees que el otro no te escucha, que no son tenido en cuenta y este sentimiento puede provocar una depresión”, destacó la columnista.
Asimismo la especialista explicó: “lo que nosotros necesitamos es la vida social, porque somos seres sociales, necesitamos vincularnos. Este mundo, después de la pandemia, nos hemos metido adentro. La soledad la sufren más los chicos, los adolescentes, que la gente mayor. Si yo me siento solo empiezo a tener dolor de cuerpo, ansiedad, la gente empieza a tener más dolores cardíacos, el adolesfte está todo el tiempo pendiente del celular, tiene que ver con sentirse solo”.
Adeemás la Psicóloga acotó: “Por otro lado tambien tiene que ver con lo que los jóvenes estan haciendo ahora, ellos quieren pertenencer de alguna forma. Esta soledad que está siendo una pandemia, por día la gente puede tener tanto dolor crónico que no se quiera mover de la casa“.