En una nueva entrega de ‘Tarde de brujas’, Anamá Ferreira y sus ‘brujitas’ abrieron el debate acerca de cómo influye la manera en la que uno autopercibe su imagen corporal a la hora de vivir su sexualidad. La sexóloga Analía Peris, invitada al programa, habló acerca de la relación entre la dismorfia corporal y el sexo, explicando cómo este trastorno, caracterizado por una percepción distorsionada del propio cuerpo, puede generar inseguridades que afectan la confianza en encuentros íntimos.
La dismorfia, que lleva a muchas personas a obsesionarse con supuestos defectos físicos, impacta negativamente el deseo sexual, la disposición a la vulnerabilidad y la capacidad de disfrutar plenamente, según estudios que señalan una prevalencia del 1,2% en la población general, con mayor incidencia en mujeres jóvenes.
Peris destacó que la dismorfia corporal no solo surge de estándares de belleza irreales impuestos por la sociedad, como cuerpos esculpidos en medios o publicidades, sino también de experiencias personales traumáticas, como críticas familiares o bullying, que refuerzan una autoimagen negativa. “Cuando tenemos un cuerpo que no nos gusta es un impedimento para un montón de cosas, a veces no cuesta asociar el deseo con nuestra imagen y esos son todos pensamientos para nosotras, la mujer se juzga más de lo que nos juzgan los demás”, dijo.
Esta percepción errónea puede traducirse en rechazo al contacto físico, evitación de la desnudez o dificultades para alcanzar el placer, ya que la ansiedad por el ‘defecto’ percibido domina la experiencia sexual. “Muchas veces en la sexualidad por no tener esa imagen que yo quiero tener empiezo a no tener un orgasmo, empiezo a tener dolor en la penetración”, aseveró la Sexóloga.
La discusión también tocó el impacto en parejas, donde la dismorfia puede generar malentendidos o tensiones, como la percepción errada de desinterés sexual por parte del otro, cuando en realidad responde a inseguridades internas. La experta enfatizó la importancia de la comunicación abierta y la educación sexual para desarmar mitos sobre la apariencia ideal, proponiendo ejercicios como la exploración sensorial frente a espejos para reconectar con el cuerpo sin juicios.