En una nueva entrega de ‘Tarde de brujas’, Anamá Ferreira y su equipo abrieron un profundo debate sobre la violencia de género que se manifiesta en el ámbito judicial, específicamente en los trámites relacionados con la cuota alimentaria. El programa contó con la valiosa participación de especialistas en derecho de familia, la abogada Wendy Godoy y la letrada Belén Casagrande, quienes aseveraron que existe una clara tendencia estadística que demuestra que las mujeres son víctimas de violencia psicológica y económica durante estos procesos.
Esta agresión, que a menudo pasa desapercibida o es normalizada, se ejerce a través de estrategias dilatorias y el incumplimiento deliberado de las obligaciones parentales. “Lamentablemente esta es una problemática que sufren muchísimas mujeres a la hora de iniciar un trámite por alimentos porque no solamente se tienen que enfrentar a esta persona que ejerce violencia sobre ella sino a un sistema que es muy burocrático, porque los tiempos no son los mismos”, explicó Wendy.
Las abogadas invitadas explicaron que la violencia económica se manifiesta en el incumplimiento sistemático del pago de los alimentos, una obligación que excede la mera manutención e incluye salud, educación y vestimenta. Este acto, tipificado como violencia de género, tiene consecuencias devastadoras, ya que afecta directamente la posibilidad de las madres de crecer profesionalmente y genera una dependencia económica que perpetúa la subordinación.
En el transcurso del litigio, las mujeres son sometidas a un desgaste emocional y financiero, obligándolas a afrontar solas los gastos y el esfuerzo de la crianza, lo que se traduce en una clara violencia psicológica. El litigio por alimentos se convierte, de esta manera, en una herramienta de control y castigo por parte de los progenitores. En ese sentido Belén agregó: “La mujer cuando nos van a ver al estudio es porque ya pasó por todo un proceso emocional y no encontró una solución, son mujeres a las que no les aportan ningún tipo de cuota y que necesitan iniciar el proceso”.
El panorama que expusieron Casagrande, especialista en Derecho de Familia, es desalentador: las mujeres, agotadas por la batalla legal y la necesidad urgente de mantener a sus hijos, a menudo se ven forzadas a aceptar acuerdos deficientes o a renunciar a los montos que legítimamente les corresponden, simplemente para poner fin al calvario judicial. “Muchas veces llegan con miedo y nos dicen ‘queremos que el padre nos ayuda’ y nosotras les decimos ‘no es ayuda, es obligación parental’, lo tienen que hacer porque ellas son tan madres como ellos son tan padres”, acotó Godoy.