En una nueva edición de ‘Todos podemos viajar’, Silvina Panizzi y su equipo presentaron la primera parte de su visita a Ushuaia, donde participaron de la Fiesta Nacional del Invierno, una de las celebraciones más representativas de Tierra del Fuego. El equipo mostró cómo este evento, que hoy convoca tanto a residentes como a visitantes de distintas partes del mundo, nació a fines de la década de 1970 como una reunión informal organizada por el Club Andino Ushuaia, cuando esquiadores y vecinos iluminaban la noche con antorchas para celebrar la llegada de la temporada invernal.
Con el paso de los años, la celebración se trasladó al complejo invernal Cerro Castor, donde alcanzó una relevancia cultural y turística que le permitió obtener oficialmente la distinción de Fiesta Nacional por parte del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación. Allí tiene lugar la tradicional Bajada de las Antorchas, un espectáculo en el que decenas de instructores de esquí de la Escuela de Cerro Castor y del Club Andino descienden por la pista Halcón Peregrino portando antorchas encendidas. El recorrido dibuja una extensa serpiente de fuego sobre la montaña hasta llegar a la base del cerro, donde posteriormente se enciende un gran pebetero que marca el comienzo oficial del invierno.
Durante el recorrido, Panizzi también explicó que esta ceremonia posee un profundo significado comunitario y místico para los habitantes de Ushuaia. La conductora mostró cómo el fuego de las antorchas simboliza la luz, el calor y la vida en medio del período más frío y oscuro del año, transformándose en un verdadero ritual colectivo de bienvenida al invierno. Según se detalló en el programa, originalmente este descenso representaba un homenaje de los pioneros del esquí hacia la Cordillera de los Andes, como muestra de respeto y agradecimiento por la nieve que hizo posible el desarrollo de la comunidad fueguina.
La celebración no se limita únicamente al tradicional descenso. Tras el encendido del pebetero, la Fiesta Nacional del Invierno continúa con una jornada repleta de espectáculos musicales en vivo, exhibiciones de patinaje artístico sobre hielo, propuestas recreativas para toda la familia y degustaciones de algunos de los sabores más representativos de la región.
Entre ellos se destacan el clásico cordero patagónico y el tradicional chocolate caliente, dos de los productos que forman parte de la identidad gastronómica fueguina y acompañan la experiencia de quienes llegan a disfrutar del evento.