Nenúfar: cómo cultivar nenúfares en un contenedor
A pesar de ser plantas de agua, los nenúfares pueden cultivarse en recipientes.
El nenúfar es una opción que debes considerar para tener en tu hogar. Este tipo de plantas son de fácil cuidado y son hermosas, por lo que todo aquel que visite tu jardín quedará encantado.
También conocido como lirio de agua o ninfea, el nenúfar (Nymphaea s.p.p.) llama la atención porque tiene unas flores hermosas. Es originaria de Asia y África, pero se ha extendido por todo el mundo. Al ser acuática, va muy bien en cualquier estanque, laguna o piscina, siempre y cuando el agua se mantenga en calma.
Estas plantas llaman la atención porque tienen la capacidad de crecer en formaciones de agua estancadas, aunque no sean las más limpias. A estos se les llama nenúfares salvajes y sus raíces pueden alcanzar hasta los 5 metros de longitud.
La estructura del nenúfar es sencilla, aunque muy resistente. Ubicamos las siguientes partes:
- Hojas: sí, en plural porque no es solo una como muchos piensan. Esta planta tiene unas hojas que se desarrollan bajo el agua, grandes y dentadas, y otras que flotan en el agua y completan su desarrollo cuando emergen a la superficie. Las segundas son más pequeñas que las primeras.
- Flores: las cuales son hermafroditas, tienen numerosos estambres y pétalos. Son hermosas y tienen variedad de colores.
- Rizoma: es el tallo sumergido que se caracteriza por ser grueso y es el que se arraiga al fondo del estanque o laguna en donde se encuentra.

Aunque el nenúfar es muy resistente, hay que ofrecerle cuidados básicos para que se desarrolle de forma adecuada. Contrario a lo que se cree, la parte más delicada de la planta son las raíces. Cuando estés cultivando o trasplantando tu ejemplar, debes tener mucho cuidado porque con unas raíces dañadas, la planta morirá fácilmente.
Hay dos tipos de nenúfares: los perennes que crecen mejor en climas templados y los nenúfares de floración diurna o nocturna, que crecen mejor en los climas tropicales.
En todo caso, el mejor clima para el cultivo del nenúfar es el cálido, pues las bajas temperaturas no permiten un buen desarrollo, porque el sol mantiene caliente el agua. El nenúfar blanco es la excepción a la regla porque es resistente a las heladas. Es uno de los más comunes y destaca por su belleza y aroma, el que se asemeja mucho al perfume de las rosas.

Al ser una planta tan delicada, el proceso de plantación requiere de mucho cuidado, considerando que su fragilidad aumenta fuera del agua. Para que el proceso sea exitoso, compartimos unas sencillas instrucciones.
- Planta en tierra primero: planta el nenúfar en una maceta pequeña con agujeros en la superficie y coloca las raíces dentro y con tierra fertilizada. Luego, sumerge la maceta en el estanque o lago procurando que no se desprenda o que la tierra se salga.
- Prioriza la iluminación: recuerda que el estanque o la parte en donde coloques la planta debe contar con una amplia iluminación, solo así el crecimiento se dará de forma adecuada.
El abono que uses con tu planta debe ser bajo en nitrógeno y el agua debe ser libre de cloro. Incluso, se puede emplear el agua de lluvia para garantizar que no esté contaminada.
Si tus nenúfares se han desarrollado muy bien y quieres reproducirlos, debes dividir los rizomas. El nenúfar blanco, por ejemplo, se saca del agua entre abril y mayo y se corta con un cuchillo bien afilado. Desinfecta el corte con un poco de carbón triturado o ceniza.
Cada parte debe tener brotes incipientes, los que deben colocarse en los contenedores de siembra que debes preparar previamente. Una vez listo, coloca estos en unos recipientes más grandes que debes llenar de agua con las plántulas. Aquellos nenúfares que ya están listos se deben secar al sol y dejar enraizar bajo los rayos.