Amalia Guiñazú rompió el silencio tras su fuerte cruce con el Pampa Mónaco y denunció un doble discurso contra las mujeres en televisión
La periodista habló en ‘Entrometidos en la tele’ sobre el enfrentamiento que protagonizó con su compañero en ‘La mañana con Moria’. Frente a Tomás Dente, explicó qué ocurrió detrás de la discusión, defendió su manera de trabajar y cuestionó las críticas que recibe cuando intenta poner límites en un panel.
En una nueva entrega de ‘Entrometidos en la tele’, Tomás Dente y su equipo conversaron con la periodista Amalia Guiñazú sobre el tenso enfrentamiento que protagonizó con el Pampa Mónaco durante la emisión del día anterior de ‘La mañana con Moria’. La discusión comenzó mientras los panelistas analizaban los aspectos legales de la reventa ilegal de entradas para un partido de Lionel Messi, pero rápidamente derivó en cuestionamientos personales y reproches por situaciones laborales anteriores. Durante la entrevista, Guiñazú reconoció que el episodio estuvo atravesado por una disputa de egos y aprovechó para reflexionar sobre las dificultades que enfrentan las mujeres cuando adoptan una postura firme dentro de un programa televisivo.
El conflicto se desató cuando la periodista, quien tiene formación en Derecho, interrumpió una explicación de Mónaco para cuestionar su interpretación jurídica. El periodista reaccionó con un comentario por lo bajo en el que puso en duda sus conocimientos, una observación que quedó expuesta durante la transmisión. A partir de ese momento, el intercambio subió de tono y Mónaco recordó declaraciones anteriores de su compañera sobre una experiencia laboral que ambos compartieron en Canal Crónica. La situación se agravó cuando Guiñazú acusó a otros integrantes del panel de actuar en bloque contra ella.
Al analizar lo sucedido junto a Dente, la afectada admitió que los egos pueden convertirse en un problema dentro de los programas de televisión, pero sostuvo que existe una diferencia en la manera en que se interpreta la firmeza de hombres y mujeres. “La tele es un ámbito de egos mal entendidos, esto lo sabemos todos hace muchos años”, expresó. En ese sentido, cuestionó que una mujer reciba críticas cuando intenta establecer límites con la misma contundencia que un compañero varón. Guiñazú también recordó que integra el ciclo desde hace tiempo y explicó que la producción la eligió por su capacidad para realizar preguntas incómodas. Según relató, sus responsables le destacaron que era la periodista que se animaba a formular los interrogantes que otros preferían evitar.
La entrevistada explicó que la dinámica televisiva exige reaccionar rápidamente ante una afirmación que genera dudas, porque muchas veces no existe una segunda oportunidad para profundizar sobre un tema. Por eso, rechazó que su manera de trabajar deba interpretarse como una falta de educación y remarcó que su responsabilidad principal es con los espectadores. “Uno trabaja para el público y para la verdad, no para quedar bien con colegas”, sostuvo. Al mismo tiempo, aclaró que no se sintió censurada y que respeta las decisiones de la producción y de Moria Casán, a quien reconoció como la conductora del programa.
Hacia el final de la entrevista, Amalia profundizó sus críticas sobre el trato desigual que, según su mirada, reciben las mujeres que defienden sus posiciones con firmeza. La periodista contó que recibió comentarios sobre repercusiones del enfrentamiento en otros canales y aseguró que no le preocupa que algunos colegas la cuestionen públicamente. También señaló que existen distintas maneras de ejercer el periodismo y que, mientras algunos profesionales priorizan mantener una imagen agradable, otros prefieren sostener una actitud más confrontativa para obtener respuestas. Sin embargo, dejó en claro cuál es el aspecto que más le molesta de esas críticas: “Lo que a mí me duele es que si lo hace una mujer es una violenta, Alfredo Casero pega una piña en el escritorio y es un héroe”. Con esa comparación, la periodista cerró su reflexión sobre el episodio y reafirmó su decisión de mantener su estilo frente a las cámaras.