Adriana Salgueiro recordó a su mamá y reveló la curiosa manía que terminó heredando de ella
La conductora de ‘Locas lindas’ se emocionó al hablar de Alejandrina, a quien llamaba cariñosamente “Gordilla”, y contó cómo una costumbre que durante años le cuestionó a su madre terminó formando parte de su propia vida.
En la edición de hoy de ‘Locas lindas’, Adriana Salgueiro se emocionó al recordar a su madre, Alejandrina, y una situación que, con el paso del tiempo, le permitió reconocer cuánto había incorporado algunas de sus conductas. La relación entre ambas estuvo atravesada por una historia de cuidado y afecto: Alejandrina padeció problemas crónicos de salud y durante sus últimos años permaneció postrada en una cama, al punto de que Adriana llegó a definir su experiencia como haberse convertido en “la madre de mi mamá”. En ese contexto, la conductora recordó una particular escena relacionada con la obsesión de su madre por el orden y la limpieza.
Durante el programa se abrió un debate sobre aquellas conductas que pueden heredarse de los padres y reproducirse sin advertirlo en la vida cotidiana. Fue entonces cuando Salgueiro reconoció que tiene determinadas obsesiones vinculadas con su madre y recordó que Alejandrina era extremadamente cuidadosa con la ubicación de cada objeto de la casa. “Yo tengo ciertas obsesiones, por decirlo de alguna manera, que tiene que ver con mamá y que yo le critiqué con el tiempo”, explicó la conductora, antes de reconstruir una situación que ocurrió mientras su madre estaba en cama y quería conocer cómo estaba la casa.
Como Alejandrina no podía recorrer la vivienda, Adriana tuvo la idea de sacarle fotografías para que pudiera verla desde la cama. Fotografió los ceniceros de bronce, las plantas y distintos sectores de la casa, pero rápidamente descubrió que aquella decisión había generado una nueva rutina. Cada vez que su madre miraba las imágenes, señalaba desde la cama dónde debía estar cada objeto. “No, no, no, ese cenicero no va ahí”, recordó la conductora que le indicaba, mientras ella debía volver a acomodar las cosas según las instrucciones de su madre.
La anécdota terminó convirtiéndose para Adriana en una manera de entender su propio comportamiento. Según relató, durante años continuó sacándole fotografías y enviándolas a revelar para que Alejandrina pudiera controlar cómo estaba organizada la casa. La situación incluso alcanzaba a la persona que cuidaba a su madre, a quien, según recordó con humor, la mujer terminaba volviendo loca con sus indicaciones. “Pasaron 30 años ya”, señaló la conductora al dimensionar cuánto tiempo había transcurrido desde aquellas escenas.
A partir de aquel recuerdo, la presentadora reconoció que terminó identificando en sí misma la misma obsesión por el lugar que ocupa cada cosa. “Yo me di cuenta que soy la obsesiva del lugar que ocupa cada cosa en la casa y que las cosas no sean un lugar habitable sino una escenografía”, explicó entre risas. La conductora cerró la reflexión vinculando esa característica con lo que había planteado el programa sobre las conductas que se transmiten dentro de una familia: “Son conductas absolutamente hereditarias”. Su recuerdo también quedó atravesado por la historia de cuidado que mantuvo con su madre, a quien acompañó durante sus últimos años de vida.