Crisis avícola: cerró por tiempo indeterminado Granja Tres Arroyos en Entre Ríos y peligran casi mil puestos de trabajo
En ‘Longobardi’, Marcelo Longobardi analizó el cese de operaciones de la planta La China en Concepción del Uruguay. La empresa acusa bloqueos y paros sindicales, mientras los operarios denuncian deudas salariales y despidos encubiertos.
En la última entrega de ‘Longobardi’, el periodista Marcelo Longobardi se metió de lleno en el análisis de un hecho alarmante respecto de la profunda crisis avícola que atraviesa el país. La firma Granja Tres Arroyos, históricamente reconocida como la mayor corporación de su rubro en la Argentina, tomó la drástica decisión de cerrar por tiempo indeterminado las puertas de su planta ‘La China’, ubicada en la localidad entrerriana de Concepción del Uruguay.
La medida, que tomó por sorpresa a todo el personal, encendió las alarmas de las autoridades provinciales al dejar en riesgo inmediato el sustento de unas 950 familias en un escenario macroeconómico ya de por sí complejo.
A través de un comunicado formal, el directorio de la empresa justificó la paralización total de las actividades apuntando de manera directa contra las cúpulas gremiales de la región. Según el documento difundido por la compañía, el cierre forzado responde a “constantes conflictos gremiales que paralizaron las operaciones generando un quiebre en la cadena de producción avícola”. La gerencia denunció que en los últimos meses se registraron medidas de fuerza inflexibles, trabajo a desgano y un altísimo nivel de ausentismo, coronado por presuntas actitudes violentas y bloqueos por parte de algunos delegados hacia aquellos operarios que manifestaban su voluntad de ingresar a trabajar para preservar sus puestos de labor.
La tensión social escaló de manera dramática durante la mañana del martes 26 de mayo, cuando los trabajadores que se presentaron a cumplir sus turnos habituales se toparon con una cruda postal de desprotección laboral. Los operarios encontraron los accesos principales de la fábrica completamente clausurados con cadenas y candados, acompañados por un escueto cartel firmado por el directorio que rezaba: “El establecimiento permanecerá cerrado por tiempo indeterminado y hasta nuevo aviso”. En diálogo con la prensa, los damnificados manifestaron su absoluta consternación ante la falta de preaviso por parte de la patronal, confirmando que la orden de la seguridad privada fue tajante al impedir el ingreso de cualquier persona.
El colapso de la planta ‘La China’ es el reflejo de un prolongado deterioro operativo y financiero que la firma venía experimentando durante el último año. Los registros indican que la compañía ya había recortado cerca de 400 puestos de trabajo mediante un agresivo plan de retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y desvinculaciones directas, sumado a la pérdida de una parte sustancial de su red de productores integrados. Esta alarmante contracción estructural provocó que el volumen de procesamiento diario sufriera un desplome histórico e insostenible para la viabilidad del negocio, pasando de faenar un promedio de 700.000 pollos a tan solo 200.000 unidades en las últimas semanas.