La Unión Europea avanza con el euro digital: qué cambia y cuándo podría entrar en circulación
El periodista Nicolás Caffi analizó en ‘Modo Fontevecchia’ el avance de la moneda electrónica impulsada por el Banco Central Europeo. Aunque el Parlamento Europeo dio un paso clave para su implementación, todavía restan negociaciones y una decisión final antes de su eventual lanzamiento.
En una nueva edición de ‘Modo Fontevecchia’, el periodista Nicolás Caffi explicó el alcance de la decisión adoptada por el Parlamento Europeo respecto del euro digital, un proyecto que busca crear una nueva forma de dinero público electrónico. El pasado 9 de julio, el organismo aprobó, con 416 votos a favor, 169 en contra y 22 abstenciones, el inicio de las negociaciones con el Consejo de la Unión Europea para definir el marco jurídico de la iniciativa. Sin embargo, remarcó que la moneda todavía no fue aprobada de manera definitiva ni comenzará a utilizarse de forma inmediata.
Caffi señaló que la aprobación parlamentaria habilita el comienzo de los llamados trílogos entre el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión Europea, donde se debatirán los puntos centrales de la futura regulación. Entre ellos figuran quiénes podrán utilizar el euro digital, qué empresas estarán obligadas a aceptarlo, cuáles serán los límites de saldo, cómo se protegerán los datos personales, qué comisiones podrán afrontar los comercios y cómo convivirá esta nueva herramienta con el efectivo y los medios privados de pago. Una vez alcanzado un acuerdo, el reglamento deberá recibir la aprobación formal y recién entonces el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo decidirá si emite o no el euro digital.
Durante el informe también se explicó que el euro digital sería una forma electrónica de dinero público emitida por el Banco Central Europeo, con el mismo valor que los billetes, las monedas o el dinero depositado en una cuenta bancaria.
Su utilización estaría orientada a pagos cotidianos en comercios físicos, tiendas online y transferencias entre particulares, mediante un teléfono móvil o una tarjeta física. Además, Caffi aclaró que no se trata de una criptomoneda, ya que estaría respaldada por el BCE y no tendría un fin especulativo como ocurre con otros activos digitales.
Según se detalló, el impulso del euro digital responde al crecimiento sostenido de los pagos electrónicos y a la dependencia que mantiene buena parte de la zona euro de plataformas internacionales para procesar esas operaciones. La iniciativa busca fortalecer la autonomía financiera y tecnológica de la Unión Europea, reducir la dependencia de proveedores extranjeros y ofrecer una alternativa pública para los pagos digitales. No obstante, el proyecto deja en claro que el dinero en efectivo no desaparecerá, ya que el euro digital fue concebido para complementarlo y no para reemplazarlo.