Inés Weinberg criticó la falta de mujeres en la Corte Suprema: “No me representa una Corte integrada solo por hombres”
En 'Periodismo puro', Jorge Fontevecchia conversó con la titular del Tribunal Superior de Justicia porteño. La magistrada habló del ‘techo de cristal’ en el Poder Judicial, su experiencia en tribunales internacionales y la importancia de juzgar con perspectiva de género.
En una nueva entrega de ‘Periodismo puro’, Jorge Fontevecchia recibió a la magistrada Inés Weinberg, quien recientemente fue elegida por quinta vez para conducir el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires. Durante la entrevista, Weinberg lanzó una dura crítica hacia la composición actual de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que hoy cuenta únicamente con miembros varones.
Al ser consultada sobre las candidaturas de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, la jueza fue tajante: “Como argentina, no me hubiera sentido representada por esa Corte Suprema. Una Corte de cinco que no tenga dos integrantes mujeres, a mí no me representa”. Según explicó, la paridad no es solo una cuestión de números, sino de visiones complementarias que hombres y mujeres aportan a la materia jurídica.
La magistrada recordó su vasta trayectoria en el exterior para graficar cómo opera la exclusión femenina en las altas esferas y enfatizó en su paso por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda y su traslado a La Haya para integrar la Cámara de Apelaciones del tribunal para la ex-Yugoslavia, un espacio que era casi exclusivamente masculino. “En el tribunal para la ex-Yugoslavia eran todos hombres; conmigo podían cubrir dos cupos: el no europeo y el femenino”, detalló sobre la instrumentalización de las cuotas.
En ese contexto, Weinberg describió la vigencia del ‘techo de cristal’ con una anécdota reveladora: al ser la única mujer de siete jueces en una sala, en ocasiones se encontraba con que sus pares varones ya habían deliberado y tomado decisiones antes de que ella pudiera intervenir.
Finalmente, la invitada dejó una reflexión autocrítica sobre el rol de las mujeres que logran acceder a posiciones de liderazgo y reafirmó una frase que sostiene con frecuencia: “Las mujeres no somos lo suficientemente solidarias entre nosotras”. En ese sentido la especialista explicó que, cuando las mujeres alcanzan una posición de poder, no siempre ayudan lo suficiente a otras para que puedan acceder a esos mismos lugares. “Si todas fuéramos mucho más solidarias, las mujeres ocuparíamos muchos más espacios”, sentenció, dejando en claro que la lucha por la igualdad en la Justicia requiere no solo de cambios institucionales y de voluntad política, sino también de una red de apoyo interna que rompa definitivamente con los obstáculos que impiden la paridad en la máxima instancia judicial del país.