Peter Singer defendió la libertad de expresión frente a la cultura de la cancelación
Jorge Fontevecchia recibió al filósofo australiano en Net TV para debatir los dilemas morales del presente. Su análisis profundizó en cómo preservar el derecho a opinar sin fomentar el odio.
En una nueva entrega de ‘Periodismo puro’, Jorge Fontevecchia entrevistó al filósofo australiano Peter Singer, quien reflexionó sobre los desafíos éticos del siglo XXI, tocando temas como los derechos de las mujeres, la autonomía corporal en la reproducción asistida y la selección genética, la venta de órganos, la explotación animal y la inteligencia artificial, pero centrando su exposición en la libertad de expresión como pilar fundamental de una sociedad abierta.
Singer, de 79 años y autor de ‘Ética práctica’, abordó la complejidad de estos tópicos desde un enfoque utilitarista, subrayando la necesidad de minimizar el sufrimiento prevenible mientras se protege el derecho a cuestionar ideas. Su intervención, grabada en Buenos Aires durante su gira por América Latina, destacó por su claridad al conectar dilemas contemporáneos con principios filosóficos clásicos.
El pensador enfatizó que la libertad de expresión, aunque puede ser usada para engañar o difundir falsedades, no debe ser restringida solo por causar ofensas, alineándose con las ideas de John Stuart Mill en ‘Sobre la libertad. “Restringir la libertad de expresión es asumir esencialmente que somos infalibles, y obviamente no lo somos”, afirmó, citando la pandemia como ejemplo de políticas oficiales que resultaron erróneas y necesitaron cuestionamiento público.
Asimismo el invitado apuntó contra la práctica de ‘cancelar’ o silenciar voces solo por incomodar, argumentando que “si comenzamos a prohibir la libertad de expresión porque ofende a algunos, no habría prácticamente ningún límite a las prohibiciones”, ya que cualquier opinión, como aceptar la diversidad sexual, puede ofender a ciertos sectores. El filósofo marcó una línea clara entre el discurso informativo, aunque impreciso, y aquel que incita al odio, especialmente contra grupos marginados. “Los intentos deliberados de provocar odio, ya sea por motivos raciales, religiosos, de orientación sexual u otros, constituyen otra cuestión”, señaló, considerando razonable que la ley intervenga en esos casos.
Sin embargo, defendió que, con esa única restricción, la libertad de expresión debe mantenerse lo más amplia posible para permitir el debate y el progreso. Singer ilustró su postura con ejemplos actuales, como las tensiones en redes sociales donde la censura por “ofensa” limita la pluralidad de ideas, un fenómeno que, según él, amenaza la base misma del pensamiento crítico.