Los orígenes de la Plaza de Mayo: construcción, centro neurálgico y definición de la Argentina
El símbolo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es un escenario que desborda de historia y fue testigo de miles de acontecimientos que ocurrieron en nuestro país. En 'Argentina desconocida', Hernán de Lorenzi diaologó con historiadores, periodistas y guías turísticos para conocer en profundidad los comienzos, las diferentes etapas y la consolidación hasta la actualidad.
La Plaza de Mayo es uno de los lugares más icónicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por su importancia en determinados momentos de la construcción política y social de la República Argentina. En la actualidad, continua siendo uno de los emblemas de convocatorias, marchas y conmemoraciones teniendo en cuenta que tiene un contacto cercano con la Casa Rosada.

Diego Zigiotto, licenciado en periodismo y escritor, fue contundente y la definió como el origen de Buenos Aires: “Es el lugar donde nacimos, donde nació Buenos Aires porque fue fundada por Juan de Garay en 1580 en el lugar en el que hoy estaba la plaza, en ese momento era todo campo. Juan de Garay cuando fundó Ciudad de la Trinidad hace un plano y el lugar la llama ‘La Plaza Mayor’. A partir de ahí se hace el loteo de las manzanas, deja un lugar para el fuerte, la iglesia y el futuro Cabildo”.
En este sentido, Facundo Piriz sumó: “El primer evento que vemos cuando funda por segunda vez, teniendo en cuenta que la primera fue fallida, construyó el lugar céntrico y ahí fue una plaza imperial. Representaba el poder imperial de España“. Zigiotto consideró que comenzó a ser el “centro neurálgico de esa primitiva ciudad” porque todo sucedía allí: “Las plazas no existían con el significado que le damos ahora, en los siglos XVI, XVII, XVIII y bien entrado el siglo XIX las plazas no eran un lugar de paseo“.
Por otro lado, Soraya Chaina se refirió a la zona comercial de la Plaza de Mayo: “En el medio, había una recoba: una continuación de arcos, donde debajo de ellos funcionaba el mercado. Los vendedores que no eran ambulantes y estaban vendiendo las frutas, verduras, carnes y pescados se colocaban allí de una punta a la otra. Era una línea recta que dividía la plaza en dos”.
