Carolina Papaleo habló de su ‘amor prohibido’ con Gerardo Romano: “La prensa se volvió loca”
Héctor Maugeri conversó en un mano a mano con la actriz, quien desempolvó la intensidad de su relación laboral con el actor durante el exitoso ciclo de la década del '90. La invitada rememoró la química y la polémica que despertaron sus audaces secuencias.
En una nueva entrega de ‘+Caras’, Héctor Maugeri recibió a la reconocida actriz Carolina Papaleo, quien compartió un íntimo recuerdo de su intensa relación laboral con Gerardo Romano, a quien se refirió con picardía como un ‘amor prohibido’ debido a la fuerte tensión sexual y dramática que compartían en pantalla.
La referencia aludía al exitoso ciclo televisivo ‘Zona de riesgo’, un unitario que revolucionó la pantalla chica en los años noventa al abordar temas tabú como la corrupción y la drogadicción, y donde Papaleo y Romano conformaron una de las duplas más memorables y transgresoras de la época. “Nos seguían en los exteriores, sacaban fotos detrás de los árboles. Pero comparado con lo que pasa ahora, mi amor, todo aquello era inocente”, explicó la invitada.
La actriz recordó que la química profesional entre ambos fue tal que redefinió el curso de la serie. Inicialmente, su personaje, que era la hija de Rodolfo Ranni, no estaba pensado para tener un rol protagónico. En ese sentido la artista comentó: “Gerardo era una bomba. Las cosas que me decía Berta Roth, el director, detrás de las cámaras, no todo fue fácil. Me ninguneaba, me trataba mal. Me hacía así, me pasaba la mano por la cara cuando el plano no estaba en mi cámara. Y yo me la bancaba”, confesó.
Asimismo Caro agregó: “Teníamos una escena en un hotel alojamiento. Yo llego, me saqué todo y quedé desnuda. Me di vuelta y lo miré como si estuviera totalmente vestida. Gerardo nunca bajó la mirada. Me pidió un whisky y yo le dije: ‘No, así sobria hay que hacer como yo’. Nunca más me jodió. A partir de ahí me trató como una princesa”.
Las secuencias que compartieron se caracterizaron por su alto contenido erótico y de drama psicológico, mostrando a un Romano en el papel de un hombre oscuro y corrupto que arrastraba a su coprotagonista a situaciones límite. “Era una relación prohibida, algo que no se hablaba, secreto. Y la prensa se volvió loca. Por todos lados”, recordó la intérprete. La exposición de estas ‘escenas hot y muy violentas’, incluyendo tomas en las que la actriz se mostraba desnuda de espaldas, despertó la angustia de su madre, Irma Roy, y se convirtió en el tema de conversación de la televisión de los noventa.