Investigadores argentinos logran observar el origen molecular del Alzheimer mediante modelos neuronales
El Dr. Guillermo Capuya conversó con el Dr. Luis Ignacio Brusco sobre un avance que permite estudiar la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas. Gracias a una articulación público-privada, científicos locales transformaron células de piel en neuronas para identificar fallas críticas en las mitocondrias.
En una nueva entrega del programa conducido por el Dr. Guillermo Capuya, el decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA, Dr. Luis Ignacio Brusco, detalló un avance revolucionario que posiciona a la ciencia argentina en la vanguardia internacional. El proyecto, fruto de una colaboración entre la Fundación Leloir, el Hospital de Clínicas y centros especializados de Córdoba, logró desarrollar un modelo neuronal humano para observar el inicio del Alzheimer.
Según Brusco, la clave reside en una “revolución científica” que permite transformar una simple célula de piel en una célula madre, para luego generar neuronas específicas de pacientes con mutaciones genéticas de la enfermedad, algo que anteriormente era imposible de investigar de forma directa.
El hallazgo principal de este estudio radica en que el origen del Alzheimer podría ser mucho más temprano de lo que se creía, situándose en un nivel estrictamente molecular. El equipo de investigadores identificó que el problema central ocurre en la energética celular, específicamente en las mitocondrias y en el metabolismo del calcio. “Ahí está el lío”, resumió Brusco, explicando que estas alteraciones moleculares preceden por mucho tiempo a la manifestación clínica de la enfermedad, lo que abre una ventana de oportunidad inédita para repensar los tratamientos y enfocarse en la prevención antes del deterioro cognitivo.
Además de los factores genéticos, el especialista enfatizó la importancia de los 14 factores de riesgo ambientales modificables que pueden retrasar el comienzo del Alzheimer, tales como la hipertensión, la obesidad y la hipoacusia. El Dr. Brusco señaló que hoy la medicina ya permite realizar tratamientos personalizados mediante el estudio genómico de los pacientes, identificando genes de riesgo como el APOE. Según el decano, la supervisión estricta de estos factores metabólicos y ambientales es la herramienta más potente que tiene la salud pública para modificar la evolución de una patología que afecta a cientos de miles de argentinos.
Respecto a la consulta clínica, el experto recomendó que los familiares directos de pacientes con Alzheimer, o aquellas personas que detecten trastornos mínimos de memoria, realicen evaluaciones tempranas. Si existen antecedentes familiares de síntomas en edades jóvenes, el especialista aconsejó iniciar los controles a partir de los 40 años. Esta detección precoz, potenciada por los nuevos descubrimientos moleculares, busca atacar la enfermedad en su fase silenciosa, permitiendo que el paciente y el sistema de salud actúen décadas antes de que se produzca el daño irreversible en el tejido cerebral.