El oficialismo logró la sanción definitiva de la reforma de la Ley de Glaciares en una jornada clave
Con 137 votos a favor, La Libertad Avanza consiguió aprobar las modificaciones a la norma ambiental tras una sesión marcada por el silencio estratégico de sus legisladores y el apoyo de sus socios políticos.
En la última entrega de su ciclo, Marcelo Longobardi se metió de lleno en el análisis de la sanción definitiva de la reforma de la Ley de Glaciares en la Cámara de Diputados. Pasada la una de la mañana y tras una extensa jornada, el oficialismo logró imponer su mayoría con 137 votos positivos frente a 111 en contra, logrando un triunfo legislativo que contó con la presencia estratégica de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en el recinto. El quórum se alcanzó inicialmente con el apoyo del PRO, la UCR y diversos bloques provinciales, permitiendo que la administración libertaria avanzara sin mayores sobresaltos en uno de los proyectos más discutidos de su agenda.
El debate se caracterizó por un marcado contraste de estrategias donde los diputados de La Libertad Avanza optaron por el silencio para acelerar la votación. Bajo la consigna de que “los votos están”, los legisladores oficialistas que se habían anotado como oradores fueron declinando el uso de la palabra a medida que el triunfo se volvía inminente.
El diputado sanjuanino José Peluc fue el encargado de comandar la exposición oficialista defendiendo la norma frente a las críticas y asegurando que la oposición interpreta el texto de manera sesgada, mientras que el santafesino Nicolás Mayoraz sostuvo que la reforma permitirá conciliar la protección ambiental con el desarrollo económico de las provincias.
Desde la vereda opuesta la oposición encarnada en Unión por la Patria, la Izquierda y la Coalición Cívica lanzó duras advertencias sobre el carácter de la reforma. El diputado Maximiliano Ferraro calificó la medida como totalmente regresiva e inconstitucional, denunciando que el texto de la ley fue redactado directamente por las empresas mineras. En la misma línea Juan Grabois utilizó términos punzantes al calificar la iniciativa como una “ley envenenada”, comparando el riesgo de contaminación del agua con figuras delictivas y alertando sobre el daño irreversible que podría sufrir el inventario de glaciares nacional.
Longobardi analizó que más allá de los cruces discursivos y las chicanas de cierre emulando al Jefe de Gabinete, el oficialismo logró imponer su ritmo y su número en el recinto. Con esta sanción definitiva el Gobierno cierra un capítulo fundamental para la industria minera, aunque deja abierta una fuerte controversia judicial y ambiental sobre los límites de la explotación en zonas protegidas.