Tras la cirugía del papa León, un neurocirujano sorprendió al revelar cómo se pueden extirpar tumores sin recurrir a las técnicas tradicionales
El doctor Roberto Herrera explicó cómo los avances tecnológicos transformaron las intervenciones quirúrgicas y ampliaron las posibilidades de tratar lesiones tumorales. En ‘Mesa picante’, detalló dos procedimientos que permiten operar con mayor precisión y preservar los tejidos sanos.
En la última emisión de ‘Mesa picante’, Fernando Mancini entrevistó al reconocido neurocirujano Roberto Herrera, quien analizó los avances de la medicina a partir de una consulta sobre la anunciada visita del papa León a la Argentina el próximo 8 de noviembre, pese a una reciente cirugía por un tumor pulmonar mencionada durante el programa. El especialista, graduado con honores en la Universidad de Buenos Aires, explicó cómo la tecnología permitió desarrollar intervenciones menos invasivas y mejorar el tratamiento de distintas lesiones. Además, destacó la importancia de detectar y abordar el cáncer a tiempo para ampliar las posibilidades terapéuticas.
Durante la conversación, Herrera comparó las operaciones tradicionales con los procedimientos actuales y destacó la evolución de las herramientas quirúrgicas. “Hace unos años atrás uno diría que te sacan una lesión del pulmón, del esternón, etcétera, y hoy te meten un tubito y te sacan una lesión, un lóbulo del pulmón”, explicó. Según el médico, los últimos veinte años marcaron un salto tecnológico significativo que permitió transformar la manera de realizar determinadas intervenciones. A partir de ese panorama, profundizó en las técnicas que utiliza para tratar tumores cerebrales con mayor precisión.
Una de las herramientas destacadas es la resonancia magnética intraoperatoria, conocida como sistema REMAIN, que permite obtener imágenes del cerebro mientras se desarrolla la operación. A diferencia de una intervención convencional, en la que el cirujano trabaja con estudios realizados previamente, esta tecnología permite actualizar la información durante el procedimiento. Esto resulta especialmente importante porque el cerebro puede desplazarse cuando se abre el cráneo o se extrae parte de una lesión. Mediante un quirófano equipado con un resonador de alta definición, el equipo médico puede comprobar si quedan restos tumorales visibles antes de finalizar la cirugía.

Otra de las técnicas utilizadas por el experto es la cirugía guiada por fluorescencia, que facilita la identificación del tejido tumoral durante la intervención. El procedimiento consiste en administrar previamente una sustancia, como la fluoresceína sódica, que puede acumularse en determinadas zonas afectadas por la lesión. Con ayuda de filtros especiales incorporados al microscopio quirúrgico, el tejido tumoral adquiere una fluorescencia amarillo verdosa que ayuda a diferenciarlo de las estructuras circundantes. Esta herramienta ofrece una referencia visual adicional al cirujano, especialmente cuando los límites entre el tumor y el tejido cerebral sano resultan difíciles de distinguir.
Según explicó en el programa, la combinación de resonancia intraoperatoria y cirugía guiada por fluorescencia representa una herramienta importante para el tratamiento de gliomas y otros tumores cerebrales. Estas lesiones pueden presentar bordes poco definidos, lo que dificulta su extracción sin comprometer áreas relacionadas con funciones esenciales, como el habla o la movilidad. Al reunir imágenes actualizadas y referencias visuales durante la operación, los especialistas buscan aumentar la precisión de la extirpación y reducir el riesgo de afectar tejido sano.
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