Psicología del ajuste: cómo aprende el cerebro a tolerar la pérdida
En ‘Modo Fontevecchia’, el periodista Matías Rodríguez Ghrimoldi analizó cómo la mente humana procesa los ajustes económicos. Basado en las teorías del Nobel Amartya Sen, el columnista explicó por qué los ciudadanos terminan aceptando el deterioro social como parte de su propia identidad.
En la última entrega de ‘Modo Fontevecchia’, Jorge Fontevecchia dialogó con el periodista Matías Rodríguez Ghrimoldi, quien presentó un revelador informe sobre la ‘psicología del ajuste’. El análisis se centró en cómo el cerebro humano reacciona ante las crisis sostenidas, utilizando un concepto clave del Premio Nobel de Economía Amartya Sen sobre las preferencias adaptativas.
Según este estudio, ante condiciones de vida cada vez más precarias, la mente no siempre responde con angustia permanente, sino que adapta sus expectativas hacia lo que es posible, haciendo que la realidad se vuelva tolerable.
Rodríguez Ghrimoldi destacó que Sen descubrió este fenómeno tras estudiar décadas de datos en la India sobre desnutrición y esperanza de vida. Lo sorprendente fue que, pese a las pésimas condiciones materiales, los reportes subjetivos de ‘felicidad’ o ‘bienestar’ eran llamativamente altos. Esta falta de correlación indica que, a medida que el nivel de vida se recorta, el individuo deja de reflexionar sobre lo perdido para enfocarse en la supervivencia inmediata, ajustando sus deseos a la escasez actual.
Para ilustrar este proceso en el contexto local, el periodista realizó un relevamiento sobre el consumo de carne y ropa en Argentina comparando los últimos años. Los resultados fueron contundentes ya que hábitos que antes eran cotidianos, como comer carne roja toda la semana o comprarse un auto con un salario promedio, hoy son lujos inalcanzables. “El pollo reemplazó a la carne y hoy la gente debe decidir si se compra zapatillas o come”, señaló el periodista, subrayando que este descenso del nivel de vida se ha profundizado a lo largo de diversas gestiones políticas, incluyendo la actual.
El informe también citó un estudio de la Universidad de Londres de 2023 sobre la ‘subjetividad de la austeridad’, en donde durante diez años, investigadores entrevistaron a una familia británica que atravesó diversos ajustes económicos. El estudio reveló una transición discursiva fascinante ya que lo que al principio era ira y frustración por la pérdida de derechos, con el tiempo se transformó en un elemento de identidad. La familia pasó de quejarse por el ajuste a sentirse orgullosa de su capacidad para ‘vivir con poco’, validando el recorte como una virtud personal.