Alejandro Grimson explicó por qué un Argentina-Inglaterra nunca es solo un partido de fútbol
El antropólogo analizó en 'Modo Fontevecchia' el significado del cruce entre la Selección argentina e Inglaterra por la semifinal del Mundial 2026. El experto sostuvo que el encuentro combina el plano deportivo con una carga histórica que continúa presente en la memoria colectiva.
En una nueva edición de ‘Modo Fontevecchia’, Jorge Fontevecchia conversó con el antropólogo Alejandro Grimson, quien reflexionó sobre el significado que tiene el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en la semifinal del Mundial de Fútbol 2026. El especialista sostuvo que el partido reúne dos interpretaciones que conviven al mismo tiempo: quienes consideran que se trata únicamente de un encuentro deportivo y quienes entienden que revive una historia mucho más profunda. “Entre los dos polos hay un polo que dice ‘es un partido y nada más’ y otro polo que dice ‘es la recreación del 86’, yo creo que son las dos cosas al mismo tiempo”, afirmó.
Grimson explicó que el recuerdo del Mundial de México 1986 continúa ocupando un lugar central en la memoria de distintas generaciones de argentinos. Recordó que en aquel encuentro se convirtió, según sus palabras, “el mejor gol de la historia”, acompañado por “el mejor relato de la historia“, realizado por Víctor Hugo Morales. Además, destacó que tanto quienes vivieron ese momento como las generaciones posteriores conocen aquellos dos goles de Diego Maradona, lo que convierte al partido frente a Inglaterra en un acontecimiento cargado de simbolismo que excede el resultado deportivo.
Durante la entrevista, el antropólogo remarcó que la relación entre ambos países no comienza ni termina en la Guerra de Malvinas. En ese sentido, mencionó que el vínculo histórico se remonta a las Invasiones Inglesas, pasó por episodios como el pacto Roca-Runciman y continúa, según expresó, con la explotación del petróleo y la pesca en torno a las Islas Malvinas. También recordó que durante los festejos del Mundial de Qatar 2022 millones de personas cantaron una canción cuya segunda estrofa hace referencia a los chicos de Malvinas, y señaló que en la previa del actual encuentro volvió a escucharse el clásico canto: “El que no salta es un inglés”.
Grimson también se detuvo en el conflicto bélico de 1982 y rechazó las interpretaciones que buscan asignar toda la responsabilidad a una sola de las partes. “Ayer escuché decir a uno que el malo de la guerra fue Galtieri, yo creo que hubo dos malos, Galtieri y Thatcher. Creo que es una guerra sin buenos”, sostuvo. Según explicó, por un lado existía una dictadura militar que enviaba a los conscriptos a una derrota mientras ejercía violencia sobre ellos y, por otro, una primera ministra británica que tomó la decisión de hundir el crucero General Belgrano.
Sobre el cierre de su análisis, el antropólogo cuestionó una frase habitual que suele repetirse antes de este tipo de encuentros: que se trata únicamente de “11 millonarios que entran a una cancha”. Si bien reconoció que los futbolistas son profesionales de alto nivel, sostuvo que también representan a una nación y que, por ese motivo, el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra posee una dimensión simbólica imposible de ignorar. Para el experto, se trata de un partido de fútbol, pero también de un encuentro atravesado por una historia compartida que sigue generando distintas interpretaciones en la sociedad argentina.