Samuel Moyn advirtió sobre la ruptura del derecho internacional y comparó las acciones de Estados Unidos en Venezuela con la invasión rusa
En una entrevista profunda para 'Periodismo puro', el historiador de Yale analizó las invasiones a Ucrania y Venezuela, criticó el giro neoliberal de las democracias y advirtió sobre la normalización de las guerras ilegales emprendidas por las grandes potencias.
En una nueva entrega de ‘Periodismo puro’, el prestigioso académico de Yale, Samuel Moyn, mantuvo un diálogo revelador con Jorge Fontevecchia sobre las fracturas del orden global. Tomando como referencia su extensa obra, que incluye títulos como ‘La última utopía’ y ‘El liberalismo contra sí mismo’, Moyn desarmó la idea de que el avance de las derechas radicales sea un fenómeno aislado.
Para el historiador, el liberalismo contemporáneo no está defendiendo la libertad, sino intentando preservarse a sí mismo mediante una “operación defensiva” que omite su responsabilidad en la crisis actual, especialmente por haber adoptado una agenda neoliberal que generó descontento masivo en todo el mundo.
Durante la conversación, el escritor fue tajante al equiparar las acciones de las potencias globales, calificando de “flagrantemente ilegales” tanto la invasión de Rusia a Ucrania como la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela. El académico advirtió que Donald Trump no es una anomalía histórica, sino el exponente más reciente de una tradición imperial que ha ignorado sistemáticamente el derecho internacional. En este sentido, denunció el “secuestro” del líder venezolano como una acción que viola la Carta de las Naciones Unidas, subrayando que la traición a los principios liberales proviene, irónicamente, de quienes dicen defenderlos.
Al analizar la naturaleza de los conflictos armados actuales, Moyn planteó una tesis provocadora desarrollada en su libro ‘Humane’ en donde sostuvo que la violencia se ha vuelto “regulada” y, paradójicamente, más moderada en términos de víctimas civiles comparado con las carnicerías del siglo XX, como la Guerra de Vietnam. Sin embargo, advirtió que esta “humanización” de la guerra es una trampa peligrosa. Según el experto, el hecho de que las audiencias globales sean menos tolerantes a las atrocidades ha llevado a un control de los métodos de combate, pero no ha logrado frenar el inicio de guerras ilegales por parte de las grandes potencias.
Además el catedrático insistió en que no se debe idealizar una “edad de oro” de los derechos humanos, ya que esa supuesta estabilidad fue la que incubó el autoritarismo presente. “Los liberales no eran tan liberales en economía; eran en realidad neoliberales”, sentenció, explicando que la falta de una política económica inclusiva fue el motor que impulsó la actual ola de descontento. Para el profesor de Yale, la solución no es volver al pasado de manera nostálgica, sino emprender una reconstrucción política que invente una nueva situación que no degenere nuevamente en reacción y autoritarismo.