Las consultoras proyectan una inflación de junio menor al 2% y crece la expectativa oficial
El periodista repasó las proyecciones de las principales firmas del mercado que consolidan la tendencia a la baja del Índice de Precios al Consumidor. El Gobierno nacional celebra el dato como un logro de su plan macroeconómico, mientras los especialistas advierten sobre los desafíos pendientes.
En una nueva emisión de su programa, Marcelo Longobardi se metió de lleno en el escenario económico actual para analizar los datos preliminares sobre la inflación correspondiente al mes de junio en Argentina. De acuerdo con las proyecciones más recientes elaboradas por las principales consultoras privadas del país, el índice de precios al consumidor se ubicaría finalmente por debajo del 2%. Este indicador, que viene registrando un descenso paulatino mes a mes, es seguido con extrema atención por el Gobierno nacional, que busca capitalizar esta desaceleración como un triunfo clave de su gestión.
Las estimaciones privadas coinciden con la tendencia descendente que el propio presidente de la Nación había anticipado semanas atrás. Las firmas Analytica y Fundación Libertad y Progreso calcularon de manera preliminar un incremento del 1,8% para junio, en tanto que Eco Go y C&T Asesores Económicos, liderada por Camilo Tiscornia, proyectaron un 1,9%. En sintonía con estas cifras, el vocero presidencial ratificó las expectativas oficiales de perforar la barrera simbólica del 2%, un objetivo largamente buscado por el equipo económico durante el primer semestre del año.
A la espera del reporte oficial que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer en los próximos días, el consenso del mercado confirma que la senda descendente se mantiene firme. Las estadísticas previas muestran una desaceleración constante tras el pico del 3,4% registrado en marzo; posteriormente, los índices oficiales marcaron un 2,6% en abril y un 2,1% en mayo. Los economistas explican que esta baja se consolida tras un período de fuerte aceleración que estuvo motorizado tanto por factores internacionales como por decisiones de política doméstica.
Al respecto, Sebastián Menescaldi, economista jefe de Eco Go, detalló que el país debió absorber primero un fuerte shock externo que impactó de lleno en los precios locales de la carne y los combustibles, sumado al fuerte ajuste interno en tarifas y reducción de subsidios que el Ejecutivo aplicó en el primer trimestre para combatir el déficit fiscal. “A partir de ahí, empezó una baja de la inflación que terminaría con junio por debajo del 2%. Nosotros esperamos 1,9%. Es un buen dato que marca un orden macroeconómico mucho más robusto que en el pasado y un mejor manejo monetario, aunque todavía falta estabilizar la economía”, analizó el especialista.
Finalmente, Menescaldi se refirió al impacto real que tuvo la quita de subsidios en los hogares, donde cerca de la mitad ya abona el precio mayorista de la energía eléctrica. El economista descartó que exista una “inflación oculta” pendiente de traslado y puntualizó que, si bien el valor que pagan los usuarios hoy está bastante cercano al precio real, la economía aún requiere continuar con la actualización de los precios relativos.