St. Maarten: La joya del Caribe que combina lujo holandés y encanto francés
El equipo de Silvina Panizzi aterrizó en la isla de las dos naciones para mostrar los secretos de sus 37 playas y la adrenalina de Maho Beach. Desde el exclusivo Divi Little Bay Beach Resort, La conductora revelo por qué este destino es la capital gastronómica y náutica de la región.
En la última entrega de ‘Todos podemos viajar’, Silvina Panizzi y su equipo invitaron a la audiencia a sumergirse en la vibrante atmósfera de St. Maarten/Saint-Martin, la única isla del mundo dividida pacíficamente entre las naciones de los Países Bajos y Francia. Esta particularidad geográfica convierte al destino en un enclave cosmopolita donde conviven la sofisticación europea y el ritmo caribeño.
Con 37 playas de arenas blancas y aguas turquesas, la isla se posiciona como el lugar ideal para quienes buscan combinar el relax absoluto con una vida nocturna enérgica y las mejores opciones de compras libres de impuestos en su capital, Philipsburg.
Uno de los hitos imperdibles del recorrido fue la visita a la icónica Fort Louis, la histórica fortaleza militar francesa situada en una colina que domina la bahía de Marigot, la capital del lado francés de la isla de San Martín. Construido en 1789 durante el reinado de Luis XVI, su propósito original era proteger los almacenes del puerto donde se guardaban productos valiosos como azúcar, sal y ron de los ataques de piratas y potencias coloniales rivales.

Para esta travesía, el equipo eligió alojarse del lado holandés, específicamente en el Divi Little Bay Beach Resort. Este famosísimo complejo que se destaca como un hotel de ensueño por su ubicación estratégica en una península privada, ofreciendo vistas panorámicas hacia la bahía y un entorno de máxima tranquilidad a minutos de la zona comercial. Hospedarse allí permite acceder a una playa de aguas calmas ideal para el snorkel y deportes acuáticos, brindando un equilibrio perfecto entre el confort de un all-inclusive y la calidez de un servicio personalizado que invita a no querer salir del predio.
La facilidad para recorrer la isla en auto fue otro de los puntos destacados por Panizzi, ya que las distancias cortas permiten desayunar en la parte holandesa y almorzar en la francesa, específicamente en Grand Case, considerada la capital gastronómica del norte. Al alquilar un vehículo, el turista tiene la libertad de explorar los rincones menos conocidos de Saint-Martin, cruzando la frontera invisible entre ambas naciones sin trámites migratorios, lo que facilita el acceso a senderos ecológicos, mercados locales y miradores naturales que ofrecen postales inolvidables del Mar Caribe.