Estalló la guerra por la biopic de Lía Crucet: Karina y Tony Salatino se disputan los derechos
En ‘A la tarde’, Débora D’Amato reveló la feroz interna familiar tras la muerte de la ídola popular. Con dos proyectos en pugna y acusaciones cruzadas entre la hija de la cantante y su última pareja, la justicia deberá decidir quién tiene la potestad para contar la historia de la ‘Diva’.
En la edición de ayer de ‘A la tarde’, la periodista Débora D’Amato presentó información exclusiva sobre la nueva guerra familiar que se desató en el entorno de Lía Crucet. A poco tiempo del fallecimiento de la emblemática cantante tropical, la moda de las series biográficas volvió a encender la mecha de un conflicto que divide al clan desde hace años.
Según explicó la panelista, la rivalidad histórica entre Tony Salatino, última pareja de la artista, y Karina Crucet, su hija, ha impedido cualquier tipo de acuerdo para llevar la vida de la ‘Diva’ a la pantalla.
La tensión escaló luego de que Karina utilizara sus redes sociales para denunciar que existen personas intentando comercializar la historia de su madre sin su consentimiento. “Hablan de que ya tienen la película de mi mamá y yo estoy con este proyecto desde hace mucho tiempo”, disparó la heredera, aclarando que su intención original era realizar el material con su madre en vida. Además, la hija de la cantante le envió un contundente mensaje a la periodista Laura Ubfal, asegurando que “nadie pudo haber vendido ningún derecho” porque la potestad legal corresponde a los tres herederos de la artista.

Por su parte, el periodista Luis Bremer aportó un dato de la existencia de un guión avanzado que no pertenecería al proyecto de Karina. “Me dicen que ya hay dos capítulos escritos y que estos dos primeros capítulos fueron escritos por Tony Salatino“, reveló Bremer, confirmando que la otra parte de la familia ya ha “levantado el guante” para disputar el relato biográfico.
¿Qué dicen los expertos sobre la posible resolución de este caso?
D’Amato subrayó que la división familiar es de larga data y que ni siquiera los momentos más críticos en la salud de Lía, marcados por múltiples internaciones, lograron unir a las partes. El problema radica ahora en la obligatoriedad del consenso ya que al existir tres herederos directos, la ley exige que todos estén de acuerdo para autorizar el uso de la imagen y la historia de vida. “Tienen que entender que son tres los herederos y deben estar los tres de acuerdo; cuando Karina cuenta su proyecto, la otra parte reacciona”, explicó la periodista sobre la dinámica del choque.
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